EL LLAMAMIENTO Y LOS LLAMADOS.
“ CRÓNICA
DE UN SUSPENSO
ANUNCIADO “.Y DE UN ÉXITO SIN
PRECEDENTES. TODO AL MISMO TIEMPO”.
De Fernández Cabana, Javier a Fernández
Novoa, Susana. Puerta número 12. Allí estaba mi entrada a la sala de tortura.
Me la había pasado; se encontraba en un recoveco, justo antes de torcer hacia
la fachada principal del pabellón. Sujeté el cigarrillo con los labios para
buscar en el interior de mi abultado bolso el lápiz del número 2, la goma de
borrar y el DNI. El verdugo salió a dar educadamente los buenos días. Nos
recordó que los teléfonos móviles no nos remitirían a la respuesta correcta en
nuestros libros, pero si podrían remitirnos a un rápido abandono de la sala,
por lo tanto, todos se quedarían fuera recibiendo en soledad los mensajes de
ánimo de la familia y amigos de los torturados. Y sin más dilación, Fernández
Cabana, Javier estrenó el llamamiento. Traté de hacerme un hueco entre mis
compañeros de martirio para acercarme a la puerta, mi genealogía me hacía
intuir que muy pronto mi nombre retumbaría también en las paredes. Comprobé, he
de reconocer que con un matiz de alegría, que
muchos de los apelativos carecían de rostro.
09/06/2017. 8 años
más tarde.
La guillotina falló
en el último momento. La tortura me trajo aquí: a estrenar las ABAU 2017 (nuevo
selectivo). Me vi al otro lado, realizando el llamamiento a los torturados,
leve tortura, los verdugos lo intuíamos… Aparejos verbales de tortura
medieval…sólo disuasorios. ¿Verdad querido compañero, mentor y veterano al
cargo, Xosé Manuel? Bonitos temas, bonitos exámenes… Un leve asentimiento con
la cabeza de un lado al otro de la sala y media sonrisa. Entera la tuya, feliz
jubilación: que juegues muchos partidos, viajes mucho con tu señora, y espero
verte de nuevo: te conozco de poco tiempo, pero muy intenso, no me puedo creer
que puedas dejarlo de golpe con lo que has disfrutado de la profesión hasta el
último día. Gracias por tu gran valoración, la agradable conversación y tus
enseñanzas para una chica con 11 años de experiencia y mi cara. Gracias por
confiar en mí en inglés. Un gran placer. Gran estrés, pero recojo tu testigo
con mucho gusto y humildad: intentaré llegarte a la suela del zapato el próximo
año.
El próximo
llamamiento, cuando en dos semanas me llamen de nuevo a mí a la monótona sala de
todos los años, para escuchar la misma charla, vomitada por el mismo individuo,
y seguida de las pertinentes preguntas de los recién llegados: "¿con venir es
suficiente para entrar en listas, nos podemos ir?" Hij@ un poco de vergüenza…
Esto antes no ocurría…. Me sigue una nueva generación, una muy distinta… Yo
participé en ello, en su llegada de esta forma… ¿Qué hicimos tan mal? Espero no
girarme y poner a esa voz el rostro de uno de mis ex alumnos… Encontraré
alguno, lo sé…Empezarán a aparecer… Ironías …. Me quedo con el éxito de esta
tarde. Con mi alumna corriendo hacia mí…. “Profe”….me giré… “Hola! Qué tal?
Bien , verdad?”, con gran prudencia. Genial…. Se lo sabía todo, se lo contó
todo. Sonreía , mucho. Me lo contó todo. Sonreí, mucho. “Dame dos besos, por si
no te veo. Mucha suerte”. Dos besos, de adulta muy joven a adulta joven; y me
abrazó unos segundos. Paradoja: nadie quería esa asignatura: logré que
quisiesen ir 12. Finalmente fueron 6. “Genial , profe, genial, como dijiste en
clase”. Más las palabras de vuestro discurso de graduación. Ante todos los
profesores que os han visto crecer, ante el claustro al completo y vuestras
familias: “Patricia, este ano gracias a ti, por fin , podémonos presentar con
seguridade a Xeografía”. Las lágrimas en
los ojos, no llegaron a caer… No se podía, acto oficial, firmes. Pero estaban
ahí, el corazón acelerado y la sonrisa en la cara. Lo sé…porque vuestros
padres, que me rondaban en el estratégico y privilegiado segundo plano que
tanto me gusta (ya sabéis porqué), me miraron sonriendo mientras grababa.
Grabado en mi cabeza, en mi teléfono (si eso que os conté que hace sólo 20 años
era impensable) y en mi corazón. Igual que las fotos, besos y abrazos
posteriores. No lo negaré…un sentimiento agridulce. El mismo siempre que se va
una promoción. Nos dejáis, y así debe ser. Os dejamos, para ello os hemos
preparado, para salir a la vida. Pero, como reconocí ayer… Se os echa, y echará
siempre de menos. Recordaremos vuestros nombres, en la sala de profes se
hablará de vosotros, os pondremos como ejemplo, y en las cenas siempre nos
preguntaremos dónde estáis y qué hacéis. Todos estamos destinados a
encontrarnos. Teníamos que estar con vosotros y vosotros con nosotros: un
profesor sin alumnos no es nada. Teníamos que guiaros y aprender de vosotros,
siempre aunque no lo sepáis (algunos sí y sé, por vuestra mirada, que no lo
diréis por respeto).
Última promoción de
los nacidos en el siglo XX, y estrenando nuevo sistema de acceso que tantos
quebraderos de cabeza dio: habéis hecho historia; como historiadora: gracias
por dejarme participar con vosotr@s. Gracias por poner en mis manos una pequeña
parte de nuestro futuro. Prometo estar infinitamente más feliz que vosotr@s por
no haberos fallado, y por dejar esa pequeña huella. Gracias por valorar y
apreciar a una joven interina como lo hicisteis. La ayuda extra, un placer, y
un orgullo para mí por suplir lagunas de otros a los que se considera
capacitadas eminencias. Aprecio y gratitud mutuos. Amalia, Salvia, Catalina,
Tomás; sí, tú, Tomás, os recordaré siempre. Querido Tomás, no mentía: no soy
vengativa, no cojo manía, no lo hacemos. Enhorabuena por el despegue final; y
por escuchar cada palabra que dije, tomar notas y plasmarlas en los exámenes.
Espero que tú me recuerdes cuando seas Policía… No me suelen multar…. Pero
nunca se sabe.
No lo sabía hace 9
años cuando el llamamiento comenzó: “Fernández Cabana, Javier”; pero la
recompensa no es la plaza. La recompensa es conseguir llegar a ejercer: ir con
ellos de principio a fin, ver cómo evolucionan, evolucionar con ellos, volver a
crecer de nuevo, vivirlo con ellos… Y obtener su aprecio profesional y
personal, y su gratitud. Eso…no lo pagan X euros al mes. X euros al mes pagan
las dos viviendas obligatorias, la comida y algún capricho. Para todo lo demás:
una alumna que ha corrido a abrazarte,
que no sabes si volverás a ver, pero que debes dejar ir porque para ello la
trajiste aquí. Creo que formo una muy pequeñita parte de la Historia del Centro,
por mí, hasta ahora, escaso paso de un curso… He sido discreta, pero, al final
me habéis sacado de mi zona de confort,
de mi privilegiado y estratégico segundo plano; para colocarme en primera fila,
con vuestros “escogidos”, que os han guiado durante 6 años. No me suele gustar
la primera fila: me estresa y me ha estresado; pero la recompensa que nos
regaláis es impagable. Secretamente, me gustaría quedarme y veros pasar a
saludar, de adulto a adulto.
“Fernández Cabanas,
Javier”… jamás pensé decir esto: un incómodo trámite por el que hay que pasar.
No me preocupa. Me preocupabais vosotros, el examen, y el resultado. Hoy hemos
tenido éxito, ha sido un gran día. No paséis los apuntes a la próxima
promoción: ya sabéis, un profesor sin alumnos no es profesor. O me quedo, o
estaré cerca… Dejad que dé la chapa un año más…ya sabéis que si no me aburro y
os echo de menos, verdad Catalina? Vosotros: ya sois libres de nosotros, ya nos
podéis insultar por haceos currar, pero sé que lo haréis con cariño.
El día D: viernes
16.
La hora H: 16:00.
Contraseña: ¡grande
Beloso! (Por la parte que le ha tocado, aunque haya sido la mínima: ya le había
tocado durante toda su vida).
Recordad:
“Amodiño”. Autor: vuestro claustro de profesorado, con todo cariño.
Gracias, gracias y
más gracias.
Que la enseñanza
pública no se pierda, que no nos conviertan en robots que os aleccionen en
lugar de enseñaros a pensar, razonar y concluir por vosotros mismos.
“Cree en mí ,
porque no creo en nada, sólo en lo que veo, comprendo y compruebo como cierto”.
Counting Crows y ….yo.
P.D: Catalina,
nunca olvidaré tu nombre completo… En tu ficha escribí a lápiz otro nombre
encima del tuyo: Noa. Llevas los mismos apellidos que ella, mi sobrina.
Vuestra preceptora y escritora aficcionada.
Jo March.
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