PEDAZOS DESORDENADOS DE MI ORDENADA VIDA. Capítulo 3.

EL “COHETE”.

Hace treintaitrés años había un amplio campo en el patio del recreo. Hoy se le llama césped. Había un “cohete” en medio. En realidad no era un cohete, pero a nosotros nos lo parecía. En la cola tenía tres hélices a las que nos subíamos, sentados a horcajadas, y salíamos disparados hacia la luna. El “cohete” era muy grande y alto. Hoy sigue allí, pero ya no es tan grande, o ya no me lo parece. Ahora ya no es un colegio, y lo que no sigue allí es el enorme y hermoso mural que habíamos pintado en lienzo cuando teníamos cuatro o cinco años, y que decoró el muro del patio cubierto durante muchos años. Yo había pintado un arco iris; uno muy alegre, con muchos colores.
            Al pasar delante del edificio y ver el “cohete”, se que sonrío un poco. Es nostalgia. Hecho de menos ser una niña, sin temor a la vida, sin mayor problema que el de no poder tomarse un caramelo antes de la hora de comer, con todo un mundo por descubrir y la ocasión de investigarlo a mi ritmo. Pero en seguida recuerdo y me doi cuenta de que lo que hecho de menos es la oportunidad de volver a ser una niña y poder cambiarlo todo, aunque se que no podría porque nunca estuvo en mi mano. Y se que volvería a vivir aterrada, y que en lugar de abrir la boca me escondería de nuevo bajo la cama.

            Miro el “cohete” y, a pesar de saber que monté en el muchas veces, sólo puedo recordar una. Éramos cuatro niñas de cuatro años y un cohete con tres hélices. Las cuentas no salían, así que la niña líder, que más tarde sería mi gran amiga de la infancia, lo echó a suertes. Comenzó a recitar aquello de “pito pito gorgorito…” Mientras hablaba yo ya sabía quien se iría, así que cuando me señaló a mí tan sólo me di la vuelta y eché a andar. Quizás fue entonces cuando aprendí a resignarme y resistir. O quizás fue más tarde.

P.D. "El Cohete" continúa en pie; en una esquina del césped, de lo que hoy es la Escuela Oficial de Idiomas de Santiago de Compostela. Antiguo edificio del Colegio Público Vite II.

Jo March. Muy enfadada porque el maestro a pegado a mi hermana Amy.

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