THE STORY OF MY LIFE AND MY CIRCUNSTANCES NOW AND FOREVER. Chapter one.
Ya había escrito antes sobre mi
vida. 7 u 8 páginas que una psicóloga de la Seguridad Social me pidió y deduzco
que jamás leyó, puesto que nunca comentó.
Esto vuelve a surgir hoy, a
domingo 8 de enero de 2017, por dos razones. Una muy obvia: darle a la tecla y
enlazar palabras y frases siempre ha sido uno de mis mayores hobbies, y se
quedó en eso porque no pude hacer de ello mi medio de supervivencia; aunque muy
orgullosa afirmo que he llegado a publicar.
La segunda razón, que es la que
ahora mismo me ha animado a hacer esto con la intención de compartirlo, son los
extractos de su blog que publica un chico en su página de Facebook. Los he
leído, he comentado, he visto entrevistas y conferencias…. Y me he sentido muy
identificada. En cierto modo, muy comprendida. Las circunstancias no se
parecen, pero lo que llevan a sentir es lo mismo; durante años, años, años, y
más años. Los míos casi 37. Ahora mejor, recoloqué un par de piezas en mi puzle
mental. Abrí un par de cajones, arrojé ciertas cosas al mar, coloqué otras en
el cajón del cachondeo, otras en el de me importa una mierda, otra en el de
“tengo otitis ovárica” (chiste de mis alumnos): escucho lo que me sale de los
ovarios. Y creé un cajón nuevo, el más
importante: tóxico, no abrir. Lo llené de elementos y tiré la llave al mar. Yo
hice la mayor parte del trabajo, pero no lo hice sola. No podría haberlo hecho
sin el positivismo de Laura Márquez, la incondicionalidad de Raquel Brea, y el
apoyo de Vanessa Louzao y la ayuda de Fina Doce. Tampoco sin muchos de mis
alumnos, de los que aprendo cada día, y me dan la oportunidad, en cierto modo,
de volver atrás, revisar y rehacer un poquito. Es “inestimable”, también, la
colaboración del equipo directivo y claustro docente de mi Centro de trabajo
del curso pasado: gracias por el Máster en la profesión, ya sé lo que no debe
ser un Centro de Enseñanza Pública, un Jefe de Estudios (una persona que miente
para justificar la silla sobre la que se sienta) y un docente: una persona que
cumple órdenes bajo una dictadura de corte estalinista sin hacer correctamente
su trabajo para no meterse en líos. ¿Qué pasa si intentas hacerlo bien? Una
baja laboral por Depresión y Ansiedad. Pero gracias por el Máster que me enseñasteis,
en serio, os debo mucho: sobre todo la satisfacción personal de no haberme
vendido; de permanecer íntegra y sentirme libre y con la conciencia tranquila
en todo momento. Tenía que el rollo porque,
al igual que la persona que me ha inspirado para escribir esto, mi intención es
compartir mis pensamientos, mi forma de ver la vida; y sobre todo mis emociones
y el porqué de ellas…. Y existe un porqué para el devaneo mental con el
trabajo. Soy profesora de Historia de Secundaria. Hoy terminan las vacaciones.
Esta tarde me voy a mi nuevo destino hasta fin de curso. Pontevedra. El Máster
del que hablo me enseñó mucho, también a tener miedo con cada cambio de Centro.
Renuncié a ser interina a principios de este curso para escapar de allí, me fui
a Ferrol como substituta. He recuperado mi interinidad en otro lugar, mañana me
incorporo. Tengo miedo. Pesa más el positivismo, las ganas de que vaya bien, el
hecho de que estoy convencida de que yo tengo las herramientas suficientes para
hacer que vaya bien. Y hablo del equipo directivo y de mis compañeros, no del
alumnado. Pero estoy asustada. Mis circunstancias, las que han llevado a que
padezca ansiedad y depresión crónicas, hacen que todo deje pequeñas cicatrices
contra las que tengo que luchas. Cada vez la lucha cuesta menos. Cada vez tengo
más experiencia en esa lucha. Algunas veces casi lo hago de forma automática.
Pero ha costado mucho llegar ahí, y sé que todavía camino por la cuerda floja.
Después de haber reconocido, no
reconocido, ya lo hablé con varias personas cercanas, las pocas que conocen mi
vida y mi enfermedad, pero de haber puesto por escrito mi miedo, quería
agradecer a este chico (que espero que me permita dirigirme a él de manera tan
informal si algún día llega a leer esto) el hecho de haber hecho crecer en mi
unas enormes ganas de hacer esto: de escribir sobre lo que me pasó y me pasa.
Es una persona pública y muy conocida. Hacía tiempo que no sabía de él, pero se
aproxima el regreso de Prison Break , así que estas vacaciones me revisé
aquella serie que comenzó a emitirse en España cuando, casualmente, también
estaba de baja laboral y en un muy mal momento, pero poco antes de otro muy
bueno que me llevó directa a la docencia hace ya 11 cursos. Muchas gracias
Wentworth Miller por compartir en tu Facebook pedacitos de tu vida, tus
pensamientos y tus emociones. Si lo haces, supongo que es, además de por ti
mismo, porque sabes lo importante que puede ser para personas que están en una
situación semejante. Por ejemplo yo. Leyendo tus palabras me he sentido más
comprendida que en cuatro sesiones de psicólogo de la Seguridad Social (aunque
teniendo en cuenta que son cada tres meses…). En una de tus líneas, creo
recordar que comentas que sólo las personas que han pasado por ello lo
entienden. Es, desgraciadamente (y digo esto porque para mí ningún médico ha
servido de nada salvo por las pastillitas recetadas, a lo que agrego que no sé
si no habré sido peor el remedio que la enfermedad) cierto. Lo descubrí ya hace 12 años. Cuando
Robbie murió en un accidente de tráfico. Yo ya estaba mal en ese momento,
bastante. Ya había intentado quitarme la vida una vez, pero me pillaron. De la
sensación no toca hablar ahora. Ahora toca Robbie. Robbie es el hermano de
Raquel, que es algo así como mi alma gemela: dos personas cortadas por el mismo
patrón, con las mismas bases, dos amigas que se dicen “te quiero mucho”, sin
ningún tipo de reparo, y que se ven después de tres años y parece que la última
vez fue ayer. La madrugada de un 6 de diciembre, con 22 años…se fue. Volvía de
fiesta, no había bebido. Pero se fue. Pasé tres horas con la mano de Raquel
entre las mías en la cafetería del Tanatorio, sin moverse, mientras me contaba
cómo había ocurrido. Hablaba muy despacio, en bajito. Lloraba casi
incoscientemente, no gimoteaba, sólo le caían las lágrimas sin parar…así
durante tres horas. Y la vi llegar al mismo puto pozo donde yo estaba. Todavía
hoy nos preguntamos si el Doctor Lois sigue manteniendo la consulta privada, la
atendió el mismo psiquiatra que a mí. Todas las felicitaciones de cumpleaños o
de Navidad (auque las odie) son bonitas, y las agradezco. Pero las únicas que
me emocionan, y a veces me hacen caer un par de lágrimas, son las de Raquel,
porque estuvimos en el mismo sitio y pasamos por los mismos caminos. Después
del accidente, Raquel se encerró 6 meses. No cogía el teléfono. No devolvía los
mensajes. De vez en cuando yo dejaba uno, sin presionar. Intentando estar
preparada para cuando ella lo estuviese para poner un pie en el mundo otra vez.
Pero cuando lo hizo me di cuenta de que eso no se puede preparar, y que si
había alguna persona preparada para escucharla y comprenderla era yo. Porque
durante los 6 meses siguientes fingió delante los demás. No pronunció el nombre
de Robbie. Sólo conmigo. Sólo a mí me habló. Lloró durante horas. Habló de la
autopsia, de lo que decían los vecinos, de que lo culpaban, lo tenía merecido:
un crío borracho. Yo intentaba no llorar, pero, al final, para qué… También
lloré. Porque también me jodía. Cuendo había trabajado de camarera poco antes
en un pub para pagarme el carné de conducir Robbie era mi cliente habitual.
Nunca le cobraba. Él me daba un billete y yo le daba cambio. Bebía 100 Pippers
con Cola. Una noche, ya tarde, estaba en una esquina de la barra. Me acerqué.
“¿Qué hay, Robbie?, ¿Lo de siempre?”. “No, hoy una Coca Cola”. Abrí los ojos
sonriéndole, era el hermano pequeño de Raquel, era el hermano pequeño de todas;
pero ya no era tan pequeño. “Con gotas, ¿no?”. “No, hoy me toca conducir”.
Nunca se me olvidará. Y nunca dejaré de recordárselo a Raquel. Después de esos
seis meses de largas conversaciones y desahogo todo se borró. De vez en cuando,
ella lo mencionaba, pero más tranquila. Sustituyó “Robbie” por “mi hermano”,
decidió tener un hijo y seguir adelante. En 2013, mientras su hijo ya dormía en
el coche hablamos fuera durante una hora. En un callejón, ya era de noche y
nadie nos veía. Volvío a llamarle Robbie, volvió a llorar, volvía a ir a un
psicólogo…. Porque no era la Raquel de antes y no sabía cómo volver a serlo. Habían
pasado 8 años y engañarse a sí misma fingiendo que olvidaba no funcionaba. El
psicólogo parece ir bien (tengo que pedirle el número). Hace unos meses hablé
con una Raquel más tranquila, intentamos hacer coincidir horarios para vernos,
pero parece imposible. Ahora vivimos lejos, ahora somos adultas, ahora ella
tiene una familia, yo tengo un trabajo que exige que me mude cada dos por tres,
por el que he luchado mucho.
No hablo de Raquel y Robbie por
casualidad. Hablo de Robbie porque ni se lo buscó ni lo merecía. Y de Raquel
porque la quiero con toda mi alma y fue la primera persona por la que me sentí
comprendida y, lo más importante para mí: fue la primera persona que me hizo
sentir que, con lo estropeada que estaba a los 25 años, y lo estropeada que sabía
que iba a estar el resto de mi vida; era útil, muy útil. Hubiese deseado con
todas mis fuerzas no tener que serlo por ese motivo, pero lo fui. No era cierto
que “no servía para nada”. Hace un par de semanas, por Navidad, llegó el
WatsApp de todos los años. “Tenemos que hacer un hueco para charlar. Me hace
mucho bien hablar contigo”. Y a mí contigo. No hay que explicar porqués, no hay
que justificar cosas, no hay que intentar que otra persona entienda algo que
para él o ella es indescifrable.
Estoy diagnosticada con depresión
y ansiedad crónicas. Pero a veces, o siempre, al menos yo, si pudiese, me lo
tomo con humor. Y aquí va el toque de humor del día. Es domingo 8 de ereno de
2017. Ayer/hoy me acosté a las 4:30 de la madrugada. Simplemente estuve haciendo
cosillas al ordenador. La alarma de mi móvil y mi ipod estaba puesta para las
12:00 a.m. Aquí en España, no somos muy madrugadores los domingos,
especialmente las single ladies que trasnochamos. A las 3:00 debía salir para
Pontevedra, para pasar esta noche en un hotel, y ver un piso a las 5:30 de la
tarde. De repente me desperté sobresaltada, mucho. Miré el teléfono móvil. Las
8:00. Oscuro. Mierda!!!! Creí que no había escuchado las alarmas , que me había
quedado dormida todo el día…. Monté un lío tremendo…. Llamé a mi paciente amiga
Laura, “¿Qué hora es? ¿Estás durmiendo?, Perdón…” Confusión…mucha confusión, el
corazón a 200… Hasta que….la luz empezó a entrar por las ventanas…. ¿Qué pasa
aquí?. Y ahora copio y pego mis disculpas públicas por Facebook , y el hecho,
muy merecido, de que la familia Nieto/Márquez casi termina con mi existencia.
Ahora me río. Mucho. He desayunado, he escrito esto, que ya comienza de forma
desordenada (pero hoy no doy para más) y volveré a la cama un rato más. Después
comerá y me pondré en marcha, con ciertos nervios en el estómago, pero una
sonrisa sincera en la cara.
2 h ·
Soy zoqueta, muy zoqueta.... Desperté hace media hora...
8:00, oscuro. Ahhh!!! Salté de la cama...."Me he quedado dormida todo el
día!". Tenía que haber salido para Pontevedra a las 15:00. Evidentemente
creí que eran las 8 de la tarde. Y que por alguna confabulación judeomasónica
de estas que sólo me pasan a mi internet había tenido algún tipo de fallo sobre
las 11 de la mañana por lo que ni las alsrmas de mi móvil ni de mi ipod habían
sonado. Llamé al Hotel para avisar que llegaba en dos horas a causa"del
fallecimiento de un familiar" (lo siento karma, no me la juegues, estaba
media dormida...), al chico del piso que iba a ver hoy (misma excusa...había
quedado con a las 5 de la tarde... menos mal que no mencioné que llegaba
tarde....). Y a mi queridísima amiga Laura Márquez, por si a
esa hora estaba acompañada en casa (baby) y podía ayudarme a bajar y meter en
un plis las maletas en el coche.... Ya me extrañó que a las 8 y pico de la
tarde ella durmiese....pero con baby....puede ser... Corrí por toda la casa
recogiendo las últimas cosas mientras hacía un café. Hasta que.....por la
ventanma del salón...me pareció que en lugar de oscurecer...aclaraba... Qué
mierda estaba pasando????!!!!! Llamé de nuevo a mi adorada Laura Márquez (sí,
te estoy dando mucho jabón) y le pregunté si eran las ocho de la
mañana..."Siiiii. Qué pasa?!" Se lo conté .... Me disculpé..... Y me
disculpo otra ver Perdón Lau, lo siento, perdón....mil perdones...me
perdonas????
:( Porfiiiiiii......Lo
demás ya está arreglado....era un tío abuelo y conseguí que otra persona
llevase a mi madre..... Lo siento karma....no me la devuelvas, fue una
mentirijilla para salvar el pellejo......Estaba gilipollas...... O esto empieza
mal o voy mayor que ya no distingo entre 08:00 y 20:00....
:(
Comentarios
Laura Márquez Para
matarte....hemos estado a punto de ir en familiaa darte de ostias....
Patricia
Fernández Perdón, te juro que no tenía puta idea de que puta hora
era ni de porque estaba oscuro....estaba histérica y apunto de infartar....
Hasta pensé que era lunes y me había dormido dos días....
Ivan
Nieto López Mucha suerte tuviste....
Patricia
Fernández Lo siento muchísimo, estaba tres galaxias más para
allá.... Perdón, Iván...Lo siento... Juro que no sabía que puta hora era...
Monica Ruz
Garcia Vaya tela!!
Patricia
Fernández Yo ahora también me descojono, pero te juro que casi
infarto. Te imaginas dormirte para las opos? Pues creo que me sentí igual....
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